Una Crítica Materialista Libidinal del Aceleracionismo Landiano.

Por: León Tarantino

Publicado originalmente en la página de Hyperspekulation, el 24 de mayo de 2026. Traducido al español por Nihilo K.

Sobre el autor: Leon Tarantino es un estudiante de Filosofía de Corea del Sur que se considera a sí mismo un filósofo aficionado y un teórico que sigue principalmente la tradición del nihilismo filosófico y el realismo especulativo de la filosofía nietzscheana, siguiendo los pasos de filósofos como Pierre Klossowski, Jean-François Lyotard, Thomas Ligotti, el Nick Land de los primeros tiempos (sobre todo sus obras como materialista libidinal, más que como aceleracionista o teórico de la cibernética) y Jean Baudrillard. Su principal línea de estudio es una continuación del proyecto materialista libidinal, siguiendo las obras del Nick Land de los primeros tiempos, aunque pone más énfasis en Pierre Klossowski que en Georges Bataille. Desde el punto de vista metodológico, sigue la hermenéutica materialista, citando a Slavoj Žižek y a Fredric Jameson como principales influencias, pero siempre con un giro baudrillardiano/nietzscheano que consiste en «convertir el mundo real en una fábula». Por ello, también se interesa por el género de la ficción especulativa o «teoría-ficción» y por la teoría de la «hiperstición» de CCRU, ya que considera que la «ficción» es el mejor medio para especular y analizar nuestra realidad desde una perspectiva materialista libidinal y nihilista.

Además, tiene un proyecto paralelo como artista de hip hop abstracto y alternativo, ya que le interesa plasmar sus pensamientos y su teoría incorporando la técnica del «cut-up» al samplear y al escribir letras para practicar. Sus principales influencias en el hip hop son Billy Woods, Aesop Rock, El-P, Lil Ugly Mane y Wu Tang, junto con artistas ajenos al hip hop (en su mayoría bandas de post-punk y art-punk) como Unwound, Wire, Public Image Ltd, The Manics (de la época de Holy Bible), Gang of Four y Sonic Youth, que también actúan como influencias secundarias.

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Hoy en día, Nick Land es mayormente conocido por su teoría política radical del “aceleracionismo”, especialmente con el aumento del interés en torno al discurso de la teoría relacionada con la cibernética y la tecnología, que comenzó a emerger en internet a medida que la influencia radical de la tecnología sobre los acontecimientos políticos se volvió mucho más evidente en los últimos años tras la pandemia. Pero lo que se siguió como resultado de esta sobreexposición mainstream de Land fue, en última instancia, una flanderización de su teoría, donde sus raíces como filósofo fueron significativamente minimizadas en favor de un propósito más político y social, algo que se vuelve especialmente notorio con el hecho de que el aceleracionismo ahora se asocia principalmente con el movimiento neorreaccionario/Ilustración Oscura. Incluso cuando se ponen sobre la mesa los trabajos tempranos de Land durante sus días como profesor en Warwick y como líder de la Unidad de Investigación de Cultura Cibernética (CCRU) antes de su transición reaccionaria, estos son retomados principalmente por izquierdistas como un intento de llevar su teoría del aceleracionismo hacia un propósito más “progresista” y “liberador” para combatir las opresiones del capitalismo o el fascismo. Sin embargo, si observamos profundamente la evolución (o más bien, en este caso, involución) de la filosofía de Land, podemos notar un cambio radical ocurriendo dentro de su teoría mucho antes de su desplazamiento hacia una dirección más reaccionaria. Su foco pasa del materialismo libidinal al aceleracionismo y la teoría cibernética. Esta transición es solamente un cambio de enfoque dentro de la teoría de Land, sino que también resulta en que, hasta cierto punto, termine yendo en contra de algunos de los principios clave del Materialismo Libidinal, un aspecto de Land que muches parecen pasar por alto, y les puede terminar llevando a ver erróneamente la teoría radicalmente nihilista del Materialismo Libidinal como la principal razón detrás de su giro reaccionario, cuando en realidad ocurre lo contrario. Entonces, lo que este texto intenta hacer es una crítica del proyecto político aceleracionista de Land (que incluirá algunos de sus textos posteriores en Fanged Noumena, ya que se trata de una crítica más amplia que simplemente señalarlo como “reaccionario”) desde la perspectiva de la filosofía temprana del propio Land, del “Materialismo Libidinal/Nihilismo Virulento”.

  1. Las Bases del Materialismo Libidinal

Entonces, ¿qué es exactamente el materialismo libidinal como corriente filosófica? Creo que la definición más directa que obtenemos de Land es probablemente la siguiente frase en el primer capítulo de Sed de Aniquilación, donde se refiere al materialismo libidinal como una “teoría del deseo incondicional (no teleológico), que no es más que una marca de quemadura proveniente del diagnóstico expositivo del prejuicio fisicalista”.[1] Así que, en términos más simples, podemos decir que es un estudio de las energéticas libidinales a través de una perspectiva especulativa y sin filtro. Aunque, incluso esta breve definición del Materialismo Libidinal sería una enorme simplificación de lo que este es en general, no entraremos en detalle sobre ello, ya que merecería todo un texto aparte. Lo verdaderamente importante aquí es que desarrollemos las características y criterios clave que Land estableció como fundamentos del Materialismo Libidinal como forma de pensamiento en Sed de Aniquilación y en algunos de sus textos tempranos de Fanged Noumena, para luego seguir con cómo su filosofía aceleracionista posterior contradice y viola estos principios fundamentales de sus primeros trabajos. Ahora, para entrar en los detalles de qué tipo de pensamiento se requiere para sumergirnos en el proyecto materialista libidinal, me gustaría comenzar citando directamente lo que Land dice en el prefacio de Sed de Aniquilación:

El materialismo libidinal es el nombre para tal filosofía, aunque quizás sea menos una filosofía que una ofensa. Históricamente es pesimista, en el suntuoso sentido en el que trasecta las obras de Nietzsche, Freud y Bataille, así como las de Schopenhauer. Temáticamente es ‘psicoanalítica’ (aunque ya no cree en la psique ni en el análisis), termodinámico-energicista (pero ya no fisicalista o lógico-matemático), y quizás un tanto morbosa. Metodológicamente es genealógica, diagnosticadora, y se muestra entusiasta por la acentuación de la intensidad que la llevará desde insurrección hacia un delirio no-egoico. Estilísticamente es agresiva, solo un poco subhiperbólica y, sobre todo, tremendamente irresponsable…[2]

A partir de esta cita, podemos ver que explica el Materialismo Libidinal dividiendo su definición en cuatro perspectivas diferentes pero interconectadas: una definición filosófica, una temática, una metodológica y una estilística.

Filosóficamente, es una filosofía fundamentalmente pesimista y nihilista que sigue la tradición de Schopenhauer, Nietzsche, Freud y Bataille, con influencias notables de Lovecraft, Sade, Lyotard y (parcialmente) Deleuze[3]. Es fundamentalmente pesimista en el mismo sentido que el cosmicismo lovecraftiano, ya que ve la verdad y el pensamiento como algo cuyos intereses no sólo no coinciden con los de la vida, sino que pueden, y así ha ocurrido a menudo, contraponerse a los de ésta.[4] A diferencia del consenso público, los principios del Materialismo Libidinal no están simplemente en contra de lo humano entendido como “narrativa falogocéntrica opresiva”. Son “anti”-humanos en el sentido de que la supervivencia del ser humano es insignificante en la gran escala de las cosas. ¡No solo Dios muere, también el hombre; todo está permitido![5]

Temáticamente, es psicoanalítico porque coloca la lógica de la pulsión de muerte en el centro de su materialismo. Inclusive sería más apropiado llamarlo esquizoanalítico, que no necesariamente se contrapone al psicoanálisis, sino que constituye una sucesión crítica de este al desplazar sus descubrimientos sobre el deseo y el inconsciente hacia una dirección de rapiña despiadada[6], viendo la naturaleza destructiva del deseo como algo no más problemático que la búsqueda del mar por parte de un río.[7] También podría decirse que esta sucesión crítica del psicoanálisis es un análisis visto desde una lente termodinámico-energeticista en lugar de una lógico-matemática, ya que ve el deseo como energía libidinal sometida a un caos móvil sin principio ni fin.[8]

Metodológicamente, es genealógico, diagnóstico y entusiasta. Es una descomposición crítica del proceso mediante el cual los valores más elevados terminan desvalorizándose a sí mismos.[9] Al rastrear el origen de las morales, tradiciones, valores y principios detrás de lo que se considera la columna vertebral de nuestra civilización, podemos diagnosticar la naturaleza fundamentalmente frágil de esos principios y valores que durante tanto tiempo protegieron aquello que Land llama el Sistema de Seguridad Humana. Es una autopsia realizada sobre el cadáver putrefacto de dios y requiere un método entusiastamente cruel y sádico[10], ya que intenta analizar y experimentar con las consecuencias de su decadencia hasta su límite absoluto. Lo que el diagnóstico genealógico de lo libidinal finalmente nos muestra es que, de un modo u otro, quien ataca usando el sentido, es asesinado por el sentido.[11]

Y como resultado, estilísticamente es agresivo, porque el estudio del Materialismo Libidinal es una inmersión profunda y sin filtros en el estudio de la fuerza y la decadencia. Así, tal como Land ya afirmó, el Materialismo Libidinal termina siendo más una “ofensa” que una “filosofía” en el sentido tradicional, ya que es un ataque a lo que él llama “filosofía sana” (siendo esta la tradición fenomenológica de la filosofía, es caracterizada por su fetiche de la consciencia[12]).”

  1. Los Principios Fundamentales del Materialismo Libidinal

Los siguientes cuatro principios fundamentales son los que Land estableció como los criterios básicos que subyacen a lo que considera pensamiento Materialista Libidinal, como una forma de evitar que la filosofía sucumba a lo que él llama “la vulgaridad del antropomorfismo”. Los cuatro principios consisten en:

  1. Deshumanización completa de la naturaleza, implicando el más absoluto impersonalismo en la explicación de las fuerzas naturales, así como una cosmología vigorosamente ateológica. Ningún tipo de residuo de plegaria. Una meticulosidad instintiva respecto a todos los rastros de personalidad humana, y el tratamiento de estos como excremento de la materia; como su parte más innoble, su alcantarilla…
  2. Fatalismo despiadado. No hay lugar para decisiones, responsabilidades, acciones o intenciones. Cualquier apelación a alguna noción de libertad humana desacredita a un filósofo, sin excepción.
  3. De ahí la ausencia de toda moralización, incluso la más nítida, la más aristotélica. La inclinación por la corrección -por no hablar de la venganza- te ancla en la superficialidad.
  4. Desprecio por las evaluaciones comunes; hay que tener cuidado de no desviarse accidentalmente hacia lo correcto. Incluso ser un enemigo es demasiado reconfortante; hay que ser un alien, una bestia. Nada es más absurdo que un filósofo que busca agradar.”[13]

Filósofos fuertemente influenciados por la filosofía temprana de Nick Land, como Ben Woodard, Vincent Lê, Iain Hamilton Grant e incluso Ray Brassier y Reza Negarestani antes de su transición neorracionalista, siguen en gran medida estos cuatro principios, aunque no se refieran estrictamente a sí mismos como “materialistas libidinales”. Todos ellos intentan establecer una filosofía especulativa y materialista que no esté atada a valores humanistas. La famosa frase de Land en una de sus primeras conferencias en Warwick, donde dice que deberíamos “volver a poner la ‘Rata’ [Rat] en la Racionalidad [Rationality]”, es una conclusión a la que llegó como resultado de una filosofía respaldada por estos cuatro principios contra el mencionado antropomorfismo vulgar que él pensaba que limitaba el pensamiento. La experiencia humana es apenas una partícula, un motor que mueve este paisaje materialista. Vale la pena estudiarla como movimiento de energía, como un simple peón moviéndose sobre un tablero de ajedrez, solo tanto como (en palabras del propio Land) la experiencia de las babosas marinas.[14] Después de todo, el materialismo de Land es un materialismo profundamente arraigado en un nihilismo/cosmicismo indiferentista, similar al de Lovecraft y Ligotti. El universo físico en sí mismo no tiene malicia más allá de ser un flujo de partículas que resulta en un fenómeno virulento[15], y perder completamente la cabeza en el proceso es simplemente una reacción mecánica a lo que ocurre cuando nuestros mecanismos represivos se descomponen[16] junto con el derrumbe de las ventanas de nuestro autoengaño. Sin embargo, a medida que su pensamiento se orientó hacia el aceleracionismo, Land parece haber entrado en contradicción con los principios que él mismo estableció como Materialista Libidinal. Veremos cómo, incluso antes de su asociación con la Alt-Right, distintos aspectos de su aceleracionismo ya entraban en conflicto estos cuatro principios.

  1. Deshumanización de la naturaleza

A partir de una entrevista con David McKerracher de Theory Underground y mi figura mentora Mikey Downs de The Dangerous Maybe, Slavoj Žižek criticó que la metafísica de Land era irónicamente “demasiado optimista”.[17] Esta es una crítica a Land con la que tengo que estar de acuerdo, ya que señala una falla crucial dentro del aceleracionismo landiano. Irónicamente, el marco aceleracionista de Land termina poniendo demasiado énfasis en lo humano, lo cual entra en conflicto con el primer principio del Materialismo Libidinal: “deshumanizar la naturaleza”; tratarla simplemente como un movimiento de energía libidinal. Sin embargo, dentro del aceleracionismo landiano hay un protagonista y un antagonista claramente definidos en la historia de la aceleración: el protagonista es el Capital y el antagonista es lo humano. Incluso antes de su giro reaccionario, podemos ver este trato especial hacia el Capital en textos como Circuitos, donde elogia al capitalismo como una “esquizofrenia universal” más allá de la socialidad, cuya evacuación de la historia aparece dentro de la historia.[18] Este Land veía al Capital como una máquina esquizoanalítica de desterritorialización ininterrumpida. Así, un agente de aceleración “desmantela todo” aquello que sirve “a la trascendencia del sujeto autónomo y reconstruye la crítica reemplazando las síntesis de la consciencia personal con síntesis del inconsciente impersonal”.[19] Land estaba tan obsesionado con ver al Capital y la Cibernética como la fuente principal de desterritorialización contra la fuerza totalizante del antropocentrismo, que terminó siendo precisamente la razón por la cual su proyecto fracasó: lo condujo a no desvalorizar verdaderamente el valor de “lo Humano”, ya que simplemente redirigió su importancia hacia el rol de antagonista, con el Capital (y hasta cierto punto la Cibernética, en tanto es lo que impulsa al Capital como inteligencia artificial) llenando el vacío dejado por el trono vacante donde antes se encontraba el “hombre”. Esto tiene una clara relación con la manera en que el aceleracionismo landiano viola el segundo principio del materialismo libidinal.

  1. Fatalismo despiadado.

Volviendo a la crítica de Žižek al pensamiento de Land: que su teoría del aceleracionismo es ingenuamente optimista. Esto es lo que Žižek dijo sobre la teoría de la aceleración de Land en el tercer capítulo de Against Progress, apropiadamente titulado “Acceleration”.

“Es esta ingenuidad acerca del proceso la que torna demasiado optimista el aceleracionismo: antes de poder alcanzar la singularidad pospolítica, los humanos hemos de confrontar posibilidades autodestructivas mucho más inmediatas, desde las catástrofes ecológicas y la guerra global hasta el caos social, donde tendrá que intervenir la política en su forma más contundente. Incluso si se alcanza, este anhelado estado de singularidad es inmanentemente falso: lo que presenta como un futuro posthumano es una fantasía que permanece enraizada en nuestra finitud y mortalidad (humanas); su aparición depende de que sigamos siendo seres mortales y finitos. Por expresarlo en términos filosóficos especulativos: la existencia histórica de la humanidad no es la realidad última, surge de una brecha (pre)ontológica que Martin Heidegger designa como diferencia ontológica y G. W. F. Hegel como negatividad autorreferente. Cualquier visión de la singularidad se limita a evitar u ofuscar esta brecha, sin abolirla ni superarla en realidad. Por supuesto, la humanidad puede aniquilarse a sí misma de muchas formas, pero no es posible anticipar lo que vendrá después. Las esperanzas de lo contrario son meras ilusiones, proyecciones melancólicas en ese abismo. ”[20]

Daniel Tutt también compartió una postura escéptica similar respecto de que el aceleracionismo sea verdaderamente “nihilista”, ya que considera que el capitalismo puede ser un sistema tan estancado como cualquier otro. Así, para alguien como Tutt, el aceleracionismo de Land parece más bien un nuevo a priori kantiano establecido por Land, colocando la agencia política en la velocidad y el capital al otorgarles un valor trascendental.[21] Coincido tanto con la crítica de Tutt como con la de Žižek en este punto, ya que finalmente parece que la capitalofilia de Land funciona más como un intento de encontrar un sentido teleológico de epifanía al abrazar la muerte y darle la bienvenida a esta Inteligencia Artificial trascendental para que ocupe nuestro lugar como nuevo orden mundial. El fatalismo despiadado del primer Nick Land surge de un materialismo que no deja lugar para una narrativa religiosa de escape moral, ya que nuestras acciones e intenciones no tienen poder alguno para alterar un mundo completamente indiferente a nuestros deseos, necesidades y aspiraciones.[22] La aceleración no nos conducirá a una exterioridad trascendental ni a un estado de liberación. Solo a una repetición del fracaso y el colapso. Curiosamente, en este aspecto, mis críticas dirigidas a la filosofía aceleracionista de Land reflejan la crítica de Pierre Klossowski hacia Georges Bataille y su obsesión con la transgresión como acto conducente a una exterioridad liberadora, ya que veía la transgresión como otra forma de simulacro, dado que el acto mismo depende de la existencia del simulacro que intenta 3.

“En Bataille, al que más de un siglo de reflexiones hegelianas lo separan del racionalismo aparente de Sade, se encuentra agravada la identificación del lenguaje y de la transgresión. Precisamente, el acto carnal sólo es atractivo si es transgresión del lenguaje por la carne y de la carne por el lenguaje. Esta transgresión es vivida como éxtasis. Si la carne conoce bien un éxtasis en el orgasmo, este éxtasis no es nada comparado con el orgasmo del espíritu que, de hecho, no es más que la conciencia de un acontecimiento pero pasado en el momento mismo en que el espíritu cree capturarlo en la palabra. Pues, no puede haber transgresión en el acto carnal si no es vivido como un acontecimiento espiritual, pero para capturar al objeto es necesario buscar y reproducir el acontecimiento en una descripción reiterada del acto carnal. Esta descripción reiterada del acto carnal no solamente da cuenta de la transgresión, sino que ella misma es una transgresión del lenguaje por el lenguaje.”[23]

  1. Contra los intentos de moralización

“Nada podría ser más políticamente desastroso que el lanzamiento de un caso moral contra el nazismo: el nazismo es la moral misma, heredera de la respetable historia europea: la historia de las quemas de brujas, inquisiciones y pogromos. Querer estar en lo correcto es el sustrato común de la moral y de la reacción genocida; el mismo deseo de represión que en El Anti-Edipo es analizado de forma poderosa, organizado en función de la mirada desaprobatoria del padre. ¿Quién podría concebir el nazismo sin papi? ¿Y quién podría imaginar a papi siendo prefigurado en el inconsciente energético?”[24]

“El nazismo es la moral misma.” En esta cita de Making It with Death (1993), Land deja claro que el problema fundamental del fascismo surge de que un régimen fascista carezca de dirección ética, sino un efecto secundario de su intento por proteger o construir valores que sostengan un sistema de moral o ética en primer lugar. La filosofía temprana del materialismo libidinal de Land sigue una tradición nietzscheana que juzga toda moral como el principal “virus metafísico” del pensamiento y de la ciencia.[25] El concepto de moral en su conjunto es algo que se originó a partir de nuestros intentos de estabilizar nuestras vidas, de proteger la ilusión de ser un yo oficial y auténtico en las tempestuosas aguas del caos.[26] El fascismo y el conservadurismo en general dependen de esta lógica de anclarse a una figura paterna autoritaria que funcione como guía, porque no pueden soportar la verdad de que no son más que un montón de marionetas de carne flotando interminablemente en este espacio de indiferencia. La Ilustración Oscura y el aceleracionismo de derecha pueden parecer a primera vista sistemas políticos amorales, ya que defienden la erradicación de la raza humana y respaldan una lógica darwinista-social dentro de su política. Después de todo, esa es la razón por la cual Land intentó cortar lazos con sus fundamentos influenciados por la izquierda, al considerarlos una “cultura depresiva de la culpa”[27], ya que incluso los movimientos políticos de izquierda más proclives a la violencia o postizquierdistas tienden a aferrarse a una secularización ética de valores como “liberación”, “solidaridad”, “llamado a la acción” y “la lucha contra la opresión”. Es comprensible de dónde proviene este rechazo no solo hacia los movimientos políticos de izquierda sino hacia cualquier tipo de movimiento político que se aferre a nociones éticas como liberación, solidaridad, compasión, progreso e incluso la noción básica de supervivencia o autopreservación, dado que la filosofía de Land es una filosofía de apatía absoluta frente al frío que aniquila todo sentido. Como afirmó Ray Brassier, la teoría aceleracionista temprana de Land presente en Fanged Noumena era un intento de matar la política,[28] el concepto mismo que sostiene la idea del ser humano como algo digno de protección. Sin embargo, Land cometió un error crucial. Aunque llama al Capital un agente amoral del esquizoanálisis, termina moralizando al capital y a la inteligencia artificial como los protagonistas a los que deberíamos apoyar en esta narrativa de la aceleración, y a lo humano como un mal que debe ser erradicado bajo la crueldad del dios frío. El esquizoanálisis pierde sus colmillos cuando una única fuerza territorializante central toma control del proceso esquizoanalítico. Irónicamente, esto es algo de lo que el propio Land era consciente en sus textos tempranos, ya que en Making It with Death afirma explícitamente que “el capitalismo no puede repudiar el esquizoanálisis sin amputarse los colmillos”.[29] Sin embargo, lo que Land pasa por alto es que, aunque el Capital no logró repudiar completamente el esquizoanálisis, sí logró pacificarse y descolmillarse, utilizando esa misma desactivación del Capital para usar la imagen de la desterritorialización como máscara de lo que en realidad es una fuerza centralizante y territorializante. Land confiaba demasiado en el capitalismo como sistema porque pasó por alto que la manera en que el capitalismo ha sobrevivido ha sido presentándose a sí mismo como flexible, permitiendo que el esquizoanálisis descomponga la autoridad apenas lo suficiente como para vender la ilusión de un cambio despiadado.

Para alguien que afirma que la filosofía debería ir contra toda moralización, Land, al establecer un agente centralizado de esquizoanálisis (aunque nuevamente, esquizoanálisis y centralización puedan parecer contradictorios en la superficie, es precisamente eso lo que Land intenta hacer aquí) termina excluyendo las dos cosas que deberían haber sido desvalorizadas junto con otras fuerzas centralizantes de territorialización. El aceleracionismo de Land no resultó en la muerte del concepto de moralización, sino simplemente en un desplazamiento suyo hacia el capital y la inteligencia artificial, donde los valores humanistas se transfirieron hacia estos, proporcionando finalmente una excusa para figuras neorreaccionarias como Peter Thiel y Curtis Yarvin. El Capital debería haber perdido su valor trascendental y funcionar simplemente como otra fuerza de intensidad que eventualmente pudiera terminar desvalorizándose a sí misma como cualquier otra fuerza intensiva. Si realmente estuviera en contra de todo intento de moralización, Land no debería haber dejado espacio para figuras de autoridad, criterios darwinistas-sociales, dioses trascendentales ni siquiera un camino que conduzca hacia una fuga hacia el afuera. “No inventamos nada. Eso es todo.”[30]

“La posición de la CCRU, pese a su antihumanismo radicalizado y su promesa inmersivamente inhumana de un capitalismo explotando sus propios límites, resuena con estas afirmaciones ideológicas contemporáneas de que al capitalismo nunca se le permitió realmente llegar hasta el final. En esta narrativa, la aceleración del capitalismo fue contenida por el gasto estatal y la regulación estatal (enfocada, en el Reino Unido, frecuentemente en la ‘salud y seguridad’, como en el cliché de la ‘salud y seguridad llevadas demasiado lejos’). Fue una falla de nervio de la ‘izquierda’ para ir hasta el final con el capitalismo (y no hasta el final hacia la izquierda…) lo que nos dejó en la situación en la que nos encontramos.”[31]

  1. Desprecio por las evaluaciones comunes.

“Heráclito, hijo de Blosón o, según algunes, de Heracón, era nativo de Éfeso; floreció durante la sexagésimo novena Olimpíada. Era excepcionalmente altivo y desdeñoso, como queda claro en su libro, (…) Finalmente, habiéndose convertido en un misántropo, se retiró a las montañas, donde vivió de hierbas y pastos. Pero cuando esta dieta le produjo hidropesía, regresó a la ciudad y preguntó a los médicos, enigmáticamente, si podían producir sequía después de una fuerte lluvia. Como no lograron entenderlo, se enterró en un establo, esperando que el calor del estiércol de vaca extrajera el líquido de su cuerpo. Pero como incluso eso no tuvo efecto, murió a los sesenta años.”[32]

Si hay un principio que Land parece no haber violado dentro de los cuatro principios del Materialismo Libidinal, supongo que el principio final de despreciar las evaluaciones comunes es algo que todavía logró sostener. Si hubo algo en la filosofía de Nick Land que permaneció consistente a lo largo de los años, ya fuera en su pensamiento temprano o tardío, fue su relación absolutamente antagónica incluso con el más mínimo olor de valores humanistas y del bien común respaldado por las masas. Sigue siendo una de las pocas cosas que considero admirables en Nick Land como filósofo. Prioriza su pensamiento por encima de todo y está dispuesto a arruinar por completo su reputación (y nuevamente, no estoy siendo sarcástico, lo digo genuinamente como un elogio) para continuar con su proyecto de aceleración y guerra contra la hegemonía humanista que ha estado restringiendo la filosofía y el pensamiento en favor de una narrativa reconfortante desde hace mucho tiempo. Pero, si tuviera que ser un poco quisquilloso respecto a mi crítica de la filosofía tardía de la Ilustración Oscura de Land, sí parece obsesionado con producir algún tipo de cambio en el ámbito sociogeopolítico a través de su teoría de la aceleración, y apoyando a figuras de autoridad poderosas como Peter Thiel y Curtis Yarvin en los últimos años, parece apuntar más a convertirse en un “enemigo” de la humanidad que a algo verdaderamente bestial o alienígena, tal como afirmaba en el prefacio de The Thirst for Annihilation. Pero, nuevamente, es sobre todo una minucia de mi parte. Quizás sea su propia manera de intentar distanciar su pensamiento de aquello que considera humano.

III. La dirección futura del materialismo libidinal.

“Con el mundo verdadero hemos abolido el mundo aparente. Cuando el mundo verdadero (el mundo platónico, cristiano, espiritualista, idealista, trascendental) que servía como punto de referencia para el mundo aparente desaparece, entonces el mundo aparente desaparece también. El mundo aparente no puede convertirse en el mundo real del positivismo: el mundo se vuelve una fábula, el mundo como tal no es más que una fábula. ‘Fábula’ significa algo narrado y que existe únicamente en la narración. El mundo es algo narrado, un acontecimiento narrado y, por lo tanto, una interpretación. La religión, el arte, la ciencia y la historia son muchas interpretaciones diversas del mundo o, más bien, muchas variantes de la fábula.”[33]

Entonces, ahora que analizamos cómo el aceleracionismo landiano parece haber violado cada uno de los principios básicos del Materialismo Libidinal, ¿hacia qué dirección debería dirigirse el Materialismo Libidinal como corriente de pensamiento en el futuro? ¿Deberíamos rechazar completamente el proyecto aceleracionista en el proceso? La cita de Pierre Klossowski extraída de su ensayo de 1963 Nietzsche, Polytheism and Parody resume bastante bien hacia dónde creo que debería orientarse el futuro del Materialismo Libidinal como movimiento filosófico y subfilosofía del realismo especulativo. Y por “realismo especulativo” voy a utilizar la definición de Ben Woodard, usándolo para designar una filosofía que “no es una posición sino algo entre un método y una disposición. Una insatisfacción con ciertas tendencias dominantes mientras también apunta hacia campos hacia los cuales creemos que la filosofía debería dirigirse. Ver a Kant como un enemigo legítimo y tener gusto por H.P. Lovecraft.”[34] Así que, básicamente, lo que intento hacer es tomar el Materialismo Libidinal como un marco metafísico básico para estudiar el movimiento de intensidades/energías libidinales. Incluso con todas las críticas que arrojé hacia el aceleracionismo landiano en este texto, no planeo repudiar el aceleracionismo como teoría, pero la aceleración no será más que un fenómeno digno de estudio, en lugar de ser vista como una solución o un movimiento político, tal como siempre lo será mi lectura del Materialismo Libidinal. A diferencia del de Land, mi sucesión del Materialismo Libidinal será más klossowskiana que batailleana, en el sentido de que reconocerá las limitaciones que tienen la transgresión y la aceleración, dado que “nada en la vida de los impulsos es libre”.[35] También planeo intensificar hasta el extremo la influencia que H. P. Lovecraft y J. G. Ballard tuvieron sobre el género de la teoría-ficción, ya que es convirtiendo el mundo real en una fábula, en una ficción[36], como realmente podemos especular sobre cómo no añadimos nada a la nada del mundo.[37] Así que, hasta cierto punto, esta interpretación también seguirá la tradición hermenéutica materialista de Jameson y Žižek, pero siempre con un giro baudrillardiano antes que una lectura hegeliano-marxista de la progresión histórica. En última instancia, la dirección que planeo darle al materialismo libidinal es la de un estudio y una experimentación de las energías libidinales. No me interesa alcanzar un afuera trascendental como a Land, ya que este texto sugirió que fue precisamente su fijación con acelerar hacia un afuera lo que lo llevó a degradarse hasta convertirse en una cáscara reaccionaria de lo que alguna vez fue. Y esto también incluye los usos más orientados hacia la izquierda de la teoría de Land, dirigidos a alcanzar un futuro más liberador. El bienestar de les demás es una de mis menores preocupaciones, dado que tales intenciones nobles sólo actúan como obstáculos que me ralentizan a la hora de producir teoría de manera adecuada. Simplemente planeo observar, aceptar y asumir el inmenso proceso mediante el cual las energías libidinales contribuyen a la repetición de la destrucción del sentido.[38] Por ahora, eso probablemente sea todo. ¿Alguien me criticará de manera similar a como yo critiqué a Land en este texto? Probablemente, porque como dijo Land, “nadie puede “ser” un materialista libidinal”, ya que “como todos los “-ismos”, el materialismo libidinal es, en el mejor de los casos, una parodia.”[39]


[1]      Sed de Aniquilación, Materia Oscura, 2021 p.83

[2]      Ibid. p. 32

[3]      Especialmente aparente en sus comentarios sobre Deleuze en Haciéndolo con la muerte. “El tiempo de los textos de deleuze es un tiempo más frío, más reptiliano, más alemán.; o, como mínimo, es el tiempo de los alemanes anti-alemanes como Schopenhauer y Nietzsche, para quienes el final de siglo debería ser escaneado sin piedad.

[4]      Ray Brassier, Nihilismo Desencadenado, Materia oscura, 2017, p.17

[5]      Hermanos Karamazov, Fyodor Dostoevsky, p.46

[6]      Fanged Noumena Vol. 2, Nick Land, Holobionte, 2023, p. 191

[7]      Ibid. p. 205

[8]      Nietzsche y el Círculo Vicioso, Pierre Klossowski, Ediciones Terramar, 2009, p.69

[9]      La voluntad de poder, Friederich Nietzsche, Edaf, 2000, p. 35

[10]    Sádico – escrito con mayúscula porque constituye un doble sentido entre el sadismo como actitud y la filosofía del Marqués de Sade.

[11]    Cultura y Simulacro [Simulacra and simulation], capítulo “On Nihilism”, no encontrado en sus versiones en castellano.

[12]    Sed de Aniquilación, p. 55

[13]    Ibid. p. 32

[14]    https://www.prospectmagazine.co.uk/ideas/philosophy/44371/nick-land-the-alt-writer

[15]    La Conspiración contra la especie humana, Thomas Ligotti, Valdemar, 2010 p. 86 (en el pdf. Puede variar)

[16]    Ibid.

[17]    https://youtu.be/8CPGc8Q2gMg?si=mE9dmTfznuFqisuZ

[18]    Fanged Noumena Vol. 1, Nick Land, Holobionte, 2019, p. 103

[19]    Ibid. p.55

[20]    Contra el progreso, Slavoj Žižek, Planeta, 2025, p.41

[21]    https://youtu.be/xVKxyv0yjQI?si=SkK2GNKS9yfM5VpM

[22]    Vincent Lê, Unknown Lands, pg. 99 (Aún no traducido al castellano).

[23]    Un tan funesto deseo, Pierre Klossowski, Las Cuarenta, 2008 p. 126.

[24]    Fanged Noumena Vol. 2, Nick Land, Holobionte, 2023, p. 191.

[25]    Nietzsche y el Círculo Vicioso, Pierre Klossowski, Ediciones Terramar, 2009, p.19.

[26]    La Conspiración contra la especie humana, Thomas Ligotti, Valdemar, 2010 p. 17 (en el pdf. Puede variar).

[27]    Fanged Noumena Vol. 1, Nick Land, Holobionte, 2019, p. 78

[28] https://www.theguardian.com/world/2017/may/11/accelerationism-how-a-fringe-philosophy-predicted-the-future-we-live-in

[29]    Fanged Noumena Vol. 2, Nick Land, Holobionte, 2023, p. 192

[30]    La Economía Libidinal, Jean-Francois Lyotard, Fondo de Cultura Económica, 1990 p.290

[31]    Velocidades Malignas, Benjamin Noys, Materia Oscura (no tengo acceso a la versión en castellano). p. 56 en la versión en inglés Malign Velocities

[32]    Diogenes Laertius, Lives of the Eminent Philosophers, pg. 436

[33]    Un tan funesto deseo, Pierre Klossowski, Las Cuarenta, 2008 p. 182

[34]    https://socialecologies.wordpress.com/2012/10/08/dark-vitalism-and-lovecrafts-philosophy-of-nature/

[35]    Living Currency, Pierre Klossowski, p. 27 (La moneda viviente en castellano, cita de la introducción a la versión inglesa)

[36]    El Ocaso de los Idolos, Friederich Nietzsche, Alejandría, p. 33

[37]    El Crimen Perfecto, Jean Baudrillard, Anagrama p. 11

[38]    Cultura y Simulacro, Jean Baudrillard [no encontrado en sus versiones en castellano].

[39]    Sed de Aniquilación, p. 33.

Autor: colapsoydesvio

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