¿Y quiénes somos en Colapso y Desvío?
Nota preliminar: Es complejo adentrarse en definiciones cuando, en realidad, intentamos escapar de ellas, al menos dentro de lo que se entiende de ellas, en la dimensión de la política y la ultraizquierda radical. Pero, sobre las individualidades que conforman este grupo, si hay algunas cosas básicas que podemos decirles, para que al menos quienes nos leen se puedan hacer ideas desde algo concreto en lo que respecta a nosotrxs.
¿Quiénes somos?
Somos una agrupación de personas que nos encontramos inicialmente en el espacio virtual, desde la inquietud de la difusión de contenido radical, ya sea de autores conocidxs, como otrxs no tantos, e incluso de contenido propio. Todo esto, como resultado de un proceso conocido, en Chile, como la Revuelta de Octubre. Este hito, para nosotrxs, significó la posibilidad de encontrarnos, re-conocernos y entramar este proyecto. Ya que fue precisamente, a partir de este momento y sus potencias temporalmente chamuscadas, que quienes conformamos este grupo conectamos, desde la observación de que en momentos como esos (y como estos, y como todos), es necesario poder proyectar tácticas hacia un por-venir emancipatorio. La revuelta y en particular el 18O, tiene para nosotrxs un contexto planetario que se dio en el año 2019:
“Esparcidas por el mundo y la historia, las revueltas se citan entre sí; localizadas, pero nunca aisladas; interconectadas, pero nunca descontextualizadas. Aunque por sí mismas no fueron más que “pequeños hechos episódicos, ligeras fracturas y fisuras en la dura corteza de la sociedad… [Juntas] bastaron, sin embargo, para poner de manifiesto el abismo que se extendía por debajo. Demostraron que bajo esa superficie, tan sólida en apariencia, existían verdaderos océanos, que sólo necesitaban ponerse en movimiento para hacer saltar en pedazos continentes enteros de duros peñascos”.
Esto fue el 18O. Océanos moviéndose, intentando derrumbar las represas que les rodean, que configuran sus mareas, que articulan los espacios de encuentro y los ritmos, sin ser capaces de disciplinar la totalidad de nuestras fuerzas. Esporádicamente, entre décadas de orden de la burguesía, surgen aletazos de insurrección que, si bien fuertes, al ser espontáneos, carecen de las proyecciones estratégicas para sostenerse en el tiempo y posicionarse más allá de programas completamente integrables al sistema.
Fue también un aprendizaje. De cómo, en realidad, todos los días de nuestra vida tenemos que prepararnos, individual y colectivamente, para que ante una próxima marejada, sepamos nuestros próximos pasos, y no nos encontremos desprevenidxs. Porque, lamentablemente, en esos espacios en suspensión, entremedio de la protesta, las barricadas, las asambleas y las ollas comunes, el poder institucional y la gubernamentalidad siguen operando, acechando, tecnologizandose, y reapropiandose de nuestras formas y estéticas.
Si bien la revuelta a nivel local fue absorbida por un progresismo que decodificó las consignas sin estrategia de un cuerpo-especie desgastado, agobiado, arrojado, nuestra derrota no puede ser completamente adjudicada a la responsabilidad de nuestros enemigos y los presuntos traidores que se desenmascararon en el proceso. Este desenlace no podía ser más que obvio, cuando históricamente lo que le sigue a los periodos de insurrección es siempre la más cruenta represión. Los límites de octubre radican en la incapacidad del movimiento de revuelta en superar efectivamente las amenazas externas e internas, para alzarse como algo más. La enseñanza de octubre no está en repetir sus métodos y consignas, sino que en descifrarlo, entenderlo, para así superarlo.
La insistencia por la revolución, es la insistencia por la emancipación de la humanidad y de la multiplicidad de las especies que son subordinadas por el capital. Es la conformación de la comunidad global. Que continuemos afirmando todo esto no es solo porque creamos en la necesidad de alertar en los peligros del presente, de la contrainsurgencia y quiénes la administran, sino porque efectivamente el peligro se nos aparece como algo real, y espacios como este son quiénes le resisten con sus formas y métodos propios. Necesitamos aprender todos los días, a cada minuto, a vivir en comunidad, para disputar el terreno de una cotidianidad capitalista que nos enseña a habitar sólo nuestro metro cuadrado. Necesitamos aprender a mirar al lado, a arriesgarnos al encuentro. Practicar para preocuparnos de las miserias que compartimos, para aprender a gestionar nuestras necesidades, para comprender cómo responder a ellas sin depender de instituciones que sólo buscan mantener el orden hegemónico. Entrenarnos para que nunca más nos arrebaten la revolución de nuestras manos.
No queremos repetir octubre, queremos aprender de él, y revolucionar nuestras vidas.
¿Qué buscamos?
Más allá de panfletarismos, nos enunciamos desde una lucidez, a veces dolorosa, y que exige, y aspira a que de manera colectiva exijamos, la abolición de toda forma de opresión que históricamente se ha levantado, nos ha condicionado, y ha construído regímenes en los que algunas vidas valen más que otras —porque la valorización de identidades y corporalidades así funciona. No priorizamos unas sobre otras, porque creemos que todas son igual de insoportables. Todas implican un sufrimiento, un despojo. Y esos resabios del despojo, que son las migajas de las que el Capital se nutre, son las que queremos recuperar, tanto de nosotrxs, como de la humanidad en su conjunto. Es difícil posicionarse desde la abolición de toda forma de opresión, porque vivimos en contextos en que muchas de estas aboliciones están normalizadas e, incluso, desde el progresismo planetario, sólo buscan gestionar o hacer más tolerables. Lo es porque sabemos que son posturas poco comprendidas, principalmente por la soberanía ya histórica de ciertos modelos de sistema político que, debido a su antigüedad y su expansión, se presentan como la única opción. Incluso, incomprendidas por la misma ambigüedad con la que se puede entender el concepto de “abolición”. Al menos, en términos más conocidos, podemos enunciarnos como un grupo que está en contra de la existencia del Estado, del Capital, del trabajo, del valor-dinero, del patriarcado, el racismo, y muchos regímenes de opresión que operan y se despliegan a partir de la misma matriz hegemónica que dictamina qué cuerpos y qué identidades son las que, se supone, deben dominarnos.
Bibliográficamente, nos nutrimos críticamente de una gran cantidad de autores que con todas sus divergencias y encuentros reconocemos en ellxs una expresión fragmentaria de la teoría práctica revolucionaria. Al abordar sus obras y vidas insumisas de forma crítica y no sectaria, buscamos contribuir a la reconstrucción de la crítica a la totalidad del sistema de dominación, en sus diversas caras. Nos referimos sobre todo a la obra Karl Marx, y en las recuperaciones y contribuciones que hacen distintas corrientes revolucionarias a su obra. Desde las tradiciones de las izquierdas comunistas en el mundo, de Korsch, Pankhurst, Bordiga y Pannekoek, al anti-dogmatismo acrata de Laín Diez Kaiser. Pasando por los estudios de la teoría crítica de Frankfut y el freudo-marxismo esotérico de Reich, cómo también de las expresiones varias de la ultraizquierda durante el ciclo de revueltas de los 60s que determinaron en gran medida el desarrollo de la teoría revolucionaria en el presente (tanto de la comunización como de la werkritik). Hablamos de Correo Proletario en Chile a el autonomismo en Italia, el Zengakuren en Japón y en Francia la Internacional Situacionista y la revista Invariance, por nombrar algunas. Cómo también lo hacemos de autorxs heterodoxos cuya vida y obra rescatamos, de anarquistas cómo Gustave Landauer y Simone Weil a filósofos la técnica cómo Gunther Anders.
¿…la única opción?
Bueno, para nosotrxs, “la única opción” es justamente el principal problema. Desde allí, pueden esperarse todo lo que podamos decir, porque nuestro posicionamiento es claro: seremos despiadadxs en rechazar toda categoría identitaria que se imponga en un ejercicio dialéctico negativo que nos convierta en los residuos que el Capital carroñeará. Nuestra desilusión con discursos seudo emancipatorios que son reformismo encubierto, o sectarismos dogmáticos nos ha llevado a encontrar narrativas que son vitales para poder fortalecernos para la supervivencia en un capitalismo que ya está causando estragos irreversibles en la biosfera.
No venimos con respuestas, ofrecemos alternativas que nacen al alero de discursos que han salido a lo largo de las décadas desde distintos sectores que de manera desesperada buscaban una salida a la catástrofe capitalista. Nosotrxs también estamos desesperadxs.
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Hasta la fecha tenemos publicados dos libros: ¿Pasó de moda la locura? Apuntes sobre el actual trance necrófilo, Editorial Adynata, 2023 y Tratado para las juventudes en sublevación, Editorial Sapos y Culebras, 2024. Algunos de nuestros textos han sido traducido al inglés y se encuentran disponibles en Heatwave e Ill Will.
Para cualquier consulta o colaboración, contáctese a nuestro correo y/o rrss. colapsoydesvio@gmail.com // Instagram
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And who are we in Colapso y Desvío (Collapse & Détournement)?
Preliminary note: It is complex to enter into definitions when, actually, we try to escape from them, at least within what is understood of them, in the dimension of politics and the radical ultra-left. But, about the individualities that make up this group, there are some basic things we can tell you, so that at least those who read us can get ideas from something concrete about us.
Who are we?
We are a group of people who met initially in the virtual space, from the concern for the dissemination of radical content, whether by known authors, as others not so many, and even our own content. At least geographically, we are separated by several kilometers, so, in this case, the cyberworld has earned a point in favor of being a «meeting space» of these individualities that, from the disappointment with organizational spaces, and the lack of a place for dialogue and debate that would encourage a critique not only to the tyranny of the parties, the institutionalism of the bourgeoisie, but also to the ideologies themselves that are imposed as prisms that dictate a «should be», we decided to be that space that we failed to find. However, -and this is important to mention in order to georeference ourselves, without falling into apologies to the nation-state- in spite of those kilometers of distance previously mentioned, we are within the range of the territory dominated by the chilean state, and it is from the experience of the different ways in which the Capital-labor regime has expressed itself in this sector, that we begin a movement, in this case, shared, from the curiosity for reading and refining the positions, beyond what ideological discourses -or, rather, ideologized/ideologizing- can offer.
This is a difficult task, since the diffuse communist movement is, being redundant, diffuse, as well as being made up of a reduced number of people. And this dispersion of the particles that we are has prevented the formation of longer and more lasting projects, in addition to various problems inherent to the difficulties of sharing common spaces coming from an upbringing and a wandering for so many years in the hostile, competitive and aberrant sub-life that is imposed on us, and that constantly permeates our subjectivities.
We celebrate that, temporarily, this project is exempt from the dynamics of exacerbated neoliberalism, and we celebrate that, in spite of different impediments, we continue with the production of material from a critical theory of value situated in our context, as well as with the translation of different texts that are of interest to us, since we consider dissemination not as a dead exercise, but as the counter-circulation of material that can serve for the establishment and empowerment of communities in struggle emancipated from any authoritarian bias.
What do we seek?
Beyond pamphleteering, we enunciate ourselves from a lucidity, sometimes painful, that demands, and aspires to collectively demand, the abolition of all forms of oppression that historically has arisen, has conditioned us, and has built regimes in which some lives are worth more than others -because the valorization of identities and corporealities works that way. We do not prioritize some over others, because we believe that they are all equally unbearable. They all imply suffering, dispossession. And those remnants of dispossession, which are the crumbs on which Capital feeds, are what we want to recover, both from ourselves and from humanity as a whole. It is difficult to position ourselves from the abolition of all forms of oppression, because we live in contexts in which many of these abolitions are normalized and, even from planetary progressivism, only seek to manage or make them more tolerable. This is because we know that these are positions that are little understood, mainly because of the already historical sovereignty of certain models of political systems that, due to their antiquity and their expansion, are presented as the only option. They are even misunderstood because of the same ambiguity with which the concept of «abolition» can be understood. At least, in more familiar terms, we can enunciate ourselves as a group that is against the existence of the State, Capital, labor, money-value, patriarchy, racism, and many regimes of oppression that operate and unfold from the same hegemonic matrix that dictates which bodies and which identities are the ones that are supposed to dominate us.
Bibliographically, we draw critically from a wide range of authors; despite their differences and points of convergence, we recognize in them a fragmentary expression of revolutionary practical theory. By approaching their works and rebellious lives in a critical and non-sectarian manner, we seek to contribute to the reconstruction of a critique of the entire system of domination, in all its various forms. We refer above all to the work of Karl Marx, and to the reinterpretations and contributions made by various revolutionary currents to his work. From the traditions of the communist left around the world—including Korsch, Pankhurst, Bordiga, and Pannekoek—to the anarchist anti-dogmatism of Laín Diez Kaiser. This includes the Frankfurt School’s critical theory and Reich’s esoteric Freudo-Marxism, as well as the various expressions of the far left during the cycle of revolts in the 1960s that largely shaped the development of revolutionary theory today (both communization and work criticism). We discuss Correo Proletario in Chile, autonomism in Italy, the Zengakuren in Japan, and in France the Situationist International and the journal Invariance, to name a few. We also explore heterodox authors whose lives and works we highlight, from anarchists such as Gustave Landauer and Simone Weil to philosophers of technology such as Gunther Anders.
…the only option?
Well, for us, «the only option» is precisely the main problem. From there, you can expect everything we can say, because our position is clear: we will be ruthless in rejecting any identity category that imposes itself in a negative dialectical exercise that turns us into the waste that Capital will scavenge. Our disillusionment with pseudo-emancipatory discourses that are covert reformism or dogmatic sectarianism has led us to find narratives that are vital to strengthen us for survival in a capitalism that is already wreaking irreversible havoc on the biosphere.
We do not come with answers, we offer alternatives that are born out of the discourses that have emerged over the decades from different sectors desperately seeking a way out of the capitalist catastrophe. We are also desperate.