Apuntes sobre la delincuencia juvenil o Pasajes para su reproducción – Bien Aplikadita.

Sobre el/la autor/a: Antofagasta, 1994. Historiadora y docente de enseñanza media, explotada por la educación pública. Ha investigado sobre la criminalidad en el Valparaíso de 1910. Creyente del hazlo tu mismx, elaborando autopublicaciones: Manifiesto de las cosas que nunca se dijeron en el momento que tenían que decirse (2014); Cuentos para dejar el celular en el bolsillo (2015); La Generación del Bisturí (2016); Planeta X (2016); La universidad como campo de batalla o sobre cómo nos hicimos dependientes de las ilusiones que nos entrega la política universitaria (2016); Pastillas Sulfúricas (2017); Los caminos de los ríos (2018); ¿y paonde fuimos? tres relatos para creer que no todo está perdido (2022); Escrituras (2024). Sus últimas investigaciones se han centrado en las consecuencias de la magia extractivista en la Región de Antofagasta. Actualmente está experimentando el género de la novela gráfica, anunciando su próxima publicación: En memoria de KYO.

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“Nos quisieron expulsar del Río muchas veces, pero regresábamos.

Nos llamaban el perro, las noches, las basuras que traía el Mapocho,

sus rocas, nuestros amigos, el amor.”

Alfredo Gómez-Morel. El Río. (1962). 116p.

Entre las instituciones de secuestro y las nuevas formas de vida que emergen en el capitalismo tardío, alcanzamos a percibir en la juventud una tendencia histórica a la potencia creativa. Hoy podemos observar, que dentro del espacio secuestrado por el Estado de Chile, la juventud pareciera diluirse entre los recovecos del poder. Si tomamos en consideración los fracasos por arrebatar los flujos creativos joviales por parte del Estado, con políticas educacionales como la JEC[1], que, cuando fue promulgada por operadores políticos que buscaban enfrentar los años de fracasos en la educación pública, se abrazaron y prometieron ante las cámaras televisivas: “Esto es por los niños de Chile”, nadando entre las clarividencias del futuro, se abalanzaron sobre ellos las décadas de revueltas estudiantiles que se accionaron año tras año, generando cicatrices al interior de sus generaciones. Aún así, no quiero que este escrito se vea reducido al estudiantado, porque ya existe demasiada tinta en los impropios papeles.

Hay una juventud que escapa de los flujos del poder escolar, enfrentando la artillería de las políticas de “protección a la infancia”, que solo han derivado en la des-posesión de los flujos joviales. Masivas desapariciones de infancias y adolescencias, tráfico de órganos, explotación sexual y una alta tasa de “suicidios” en las residencias de Mejor Niñez[2], son sólo las consecuencias superficiales de una problemática que se levanta como monolito incandescente.

Porque a la hora de legislar en torno a la infancia, Chile posee todo un abanico de políticas de protección, que solo buscan reducir la potencia vital infanto-juvenil[3].

¿Cómo recuperar esa potencia?

“Si hay algo que rescatar en las juventudes es que aún son capaces de sentir, de permitirse/dejarse afectar, y este sentir no es más que el sentir universal, que en otras categorías identitarias del Capital intenta ser silenciado o ignorado en un proceso de patologización psíquica: el sentir universal de que su miseria que no es tan solo suya, sino que es la de todxs. La juventud avanza desorganizada, descentralizada, impaciente, pero orgullosa, al menos hasta que en su marcha alcanza una bifurcación hasta ahora inevitable, y lo será hasta cuando la capacidad subversiva encuentre un medio capaz de realizar un daño (im)posible y real al capitalismo.”Amapola Fuentes/Nueva Icaria. Tratado para las juventudes en sublevación: Materiales críticos sobre el período de revuelta global. (Los Ángeles: Colapso y Desvío, Sapos y Culebras Editorial, 2023. 26p

Las juventudes se toman las calles bajo diferentes pretextos, cuando las ciudades nunca se han construido pensando en las generaciones venideras. Atraviesan espacios públicos en el eterno bacile de plazas, pasajes estrechos, playas abandonadas y centros comerciales. Entre las actividades pueden apreciarse desde el consumo de drogas, los clubes de peleas y los que se entregan a la deriva absoluta de las eternas caminatas. ¿Cómo hacer para que estas nuevas generaciones puedan dar rienda suelta a los flujos vitales y no caigan en el camino, presidiarios del posfascismo ciudadano que lo único que quiere es pasar bala, amarrarlos a postes y lanzarlos a la punición más inmediata?

El Estado busca reinsertar a la juventud criminal, para que no adquiera conciencia de clase y así no se transforman en agentes activos de guerrilleras venideras[4]. La dictadura creó orfanatos tutelados por las Fuerzas Armadas y de Orden[5], que brindaron entrenamiento militar y futuros cuerpos en sus miserables filas (precursores del SENAME[6]), cuando pactaron su salida en completa impunidad, fortaleciendo el modelo instalado. Ahora, vemos un posfascismo que busca integrarlos a través de falsos inversores para hacerlos agentes activos de los nuevos mercados, deseadores de totalitarismos como cuando defienden al dictador, los que creen que el ejercicio bélico es como una partida de Fortnite[7]

“Pero nosotros ya no comprendemos estas preguntas. ¿Habremos de llevar, según eso, la misma vida de aquellos que no conocen lo que es el espíritu y cuyo inerte «yo» acaba siendo arrojado por la vida como por olas a las rocas? No. Toda nuestra experiencia posee ya un contenido. Su contenido será el que le dé nuestro espíritu. La irreflexión sestea en el error: «¡Jamás encontrarás la verdad —gritan los adultos a quienes la buscan—: lo sé por experiencia!».” Walter Benjamin. La metafísica de la juventud. 95p.

La narrativa de la necropolítica pareciera asomarse en cada rincón reaccionario de la turbulenta multitud, que busca a bocanadas salir del estado de precariedad a la que someten las tecnologías de la gobernabilidad. Mbembe menciona: “Esto es parte de lo que él mismo define como un proceso de rebalcanización —efecto de la violencia neoliberal—, que se contrapone a la ilusión de la globalización como apertura y libre flujo, para instaurar fronteras militarizadas que controlan y restringen los movimientos para unos, posibilitándolos para los más favorecidos. Es el ejercicio de técnicas de inmovilización aplicadas a parte de la población.”[8] De esta manera, se profundiza la colateralidad de los daños, gestionados por un aparato de captura, que no cesa de aceitar su máquina, redireccionando las corporalidades, inmovilizando a otrxs con fines sanitarios, invocando las excepciones (o emergencias) para programar su burbujas securitarias.

Cabe destacar que, las sentencias pasaron por nuestras cabezas, a una velocidad desmedida, agitando todo a su paso, entregándonos la miseria en bandeja. Nada de este es nuevo[9]. Habría que volver en el tiempo y observar el Plan Nacional de Menores, la Colonia Dignidad, la Casa Nacional del Niño, la Corporación de Ayuda al Menor, la Escuela de Reforma para Niños:

“La Sociedad será la gran culpable de lo que llamaremos Delincuencia Infantil, mientras no aparte a los pequeños seres de toda contaminación; mientras no les ampare física, moral e intelectualmente. (…) Para detener la delincuencia infantil, dentro del actual estado de cosas, deben eliminarse, en absoluto, en mi concepto, los sistemas coercitivos que, necesariamente, resultarán ineficaces aplicados a seres que no tienen conciencia plena de sus actos y que sólo verán en ellos una opresión irritante. (…) Dentro del programa educativo de los niños considerados como delincuentes, es menester contemplar, como factor primordial: el trabajo; pero nó el esfuerzo excesivo que parece significar un castigo, una revancha social, sino la labor moderada, reproductiva para el que la ejecuta, y en lo posible, agradable.” J. Félix Rocuant Hidalgo. La delincuencia Infantil y los Reformatorios de Niños. Imprenta “La Tarde”. Santiago, 1932. 32p.

“La guerra civil es el libre juego de las formas-de-vida, el principio de su co-existencia. (…) Cuando dos cuerpos afectados —en cierto lugar, en cierto momento— por la misma forma-de-vida llegan a encontrarse, hacen la experiencia de un pacto objetivo, anterior a toda decisión. Esta experiencia es la experiencia de la comunidad. (…) El sentido es el elemento de lo Común, lo cual quiere decir que todo acontecimiento, en cuanto irrupción del sentido, instaura un común. El cuerpo que dice «yo» dice, en realidad, «nosotros». El gesto o el enunciado dotados de sentido recortan en la masa de los cuerpos una comunidad determinada, que en primer lugar será preciso asumir para poder asumir dicho gesto o enunciado. (…) La amistad y la enemistad son nociones ético-políticas. Que una y otra den lugar a intensas circulaciones de afecto es algo que prueba únicamente que las realidades afectivas son objetos de arte, que el juego de las formas-de-vida puede ser elaborado. (…) No es solamente el poder, es la policía quien pasa a través de sus cuerpos. La vida mutilada no aparece solamente como una consecuencia del avance del Imperio, es en primer lugar una condición suya. La ecuación ciudadano = poli se prolonga en la extremada grieta de los cuerpos”. Tiqqun. Introducción a la guerra civil. 2001.

Queremos destacar las reflexiones del antropólogo Jorge Pavez Ojeda, sobre el proceso de reducción de la infancia en dictadura a través de la fabricación de imbunches. Un imbunche es el resultado de un largo proceso de secuestro y deformación de las infancias, con el objetivo de custodiar los tesoros de sus dueños. De esta manera, durante la dictadura existió una proliferación de imbunches que permitieron brindar perpetuidad al modelo del terror, con los miembros amarrados, los orificios sellados y un letargo infinito de las realidades necrosadas. Entre ellos el autor menciona la constitución, la DINA, la CNI  y todo un abanico de instituciones que brindaron a la dominación neoliberal, un fundamento sádico:

“El mito del imbunche es también una fábula sobre el secuestro y deformación de un niño; esto es, un infante que, por definición, es un ser que aún no puede hablar (in-fans) ni caminar en dos pies. Los brujos, por medio de varios procedimientos, han mutilado el habla del niño imbunchado, y así excluido del lenguaje articulado solo puede gritar o aullar. Además de esta privación del habla, rasgo distintivo de lo humano, el infante imbunchado ha sido mutilado corporalmente, amarrado para quedar deformado, incapacitado de erguirse como animal bípedo, imposibilitado entonces para levantar la vista sobre el horizonte y liberar sus manos para crear, fabricar o exteriorizar sus funciones neuromotoras.” Jorge Pavez Ojeda, Imbunches de la dictadura: El fundamento sádico de la dominación neoliberal. 304p.

Habría que entrar en contacto con los pliegues de la historia, donde aparecen las definiciones del crimen. También habría que enjuagarse con los bálsamos de la memoria y recordar los pilares fundamentales del Chile Liberal Republicano: “El fundamento de una sociedad liberal era la propiedad, esta se convirtió en uno de los bienes mejor protegidos por las leyes penales.”[10] Por lo tanto, el Estado de Chile siempre protegerá a la propiedad privada de cualquier criminal en potencia, que quiera arrebatar los bienes de las frágiles manos de la burguesía. El criminal es creado por la oligarquía chilena en función de la defensa de la propiedad privada y la inserción de la ética del trabajo, que obliga a los trabajadores a enmarcarse dentro de las condiciones miserables, en las cuales eran arrojados. El acto criminal no ocurre desde la nada; el crimen aparece solo cuando se manifiesta la ley. ¿Cuáles son los crímenes más tipificados en el primer centenario de Chile? Delito contra la propiedad privada, falsificación de billetes y homicidios[11]. ¿Dónde ocurrían este tipo de crímenes? En las ciudades, las urbes, las metrópolis del horror: “es preciso comprender el fenómeno de la delincuencia urbana como parte de un proceso mayor, que engloba al conjunto de sociedades capitalistas que se enfrentaron a la urbanización y los nuevos problemas que ésta implicó.”[12] De la cuestión social a la cuestión criminal, el enemigo interno/externo se puso al centro de la discusión pública, caracterizando las diferencias, creando una taxonomía de la otredad; la República de las Letras avanzaba triunfante, firme, conjurando procedimientos penales, encarrilando poblaciones enteras.

 

“Los estudiantes secundarios llevaban al menos un año siendo perseguidos y reprimidos por el programa de gobierno Aula Segura —que buscaba la suspensión inmediata de estudiantes declarados «problemáticos», lo que generó importantes enfrentamientos con la policía y el allanamiento de los establecimientos públicos—, cuando convocaron a una creativa forma de desobediencia civil: la «evasión masiva» del pago de transporte.” Jorge Pavez Ojeda, Imbunches de la dictadura: El fundamento sádico de la dominación neoliberal. 304p.

“Esta degeneración del espíritu creador en espíritu de funcionario que vemos en las obras en general ha invadido completamente la universidad y ha conseguido aislarla de cualquier vida espiritual creadora y desburocratizadora. El desprecio corporativista a una vida sabia y artística ajena al Estado y a menudo enemiga de lo estatal constituye un síntoma dolorosamente claro.” Walter Benjamin. La metafísica de la juventud. (1916). 126p.

“La ciudad del colono es una ciudad dura, toda de piedra y hierro. Es una ciudad iluminada, asfaltada, donde los cubos de basura están siempre llenos de restos desconocidos, nunca vistos, ni siquiera soñados.” Frantz Fanon. Los condenados de la tierra. (1961). 22p.

La cuestión social que acompañó al cambio de siglo, detonó la preocupación de los sectores médicos para desarrollar diversos planes de higiene y urbanización, para así tener un control por sobre los individuos que cruzaban las ciudades cometiendo actos en contra del sistema económico imperante. Fue así, que aparecieron métodos de identificación para poder desarrollar una solución al problema de la criminalidad; las galerías de ladrones, la impresión de huellas dactilares, la estadística, la medición de los cuerpos fueron herramientas para comenzar a clasificar este desorden social y ejercer el control por sobre los criminales.

“Como ya hemos dicho, los cálculos más modestos nos revelan que el sesenta por ciento de los niños mueren antes de llegar a los siete años. Esa espantosa mortalidad es el resultado de condiciones  sociales y económicas. La miseria y las preocupaciones contribuyen igualmente a producirla. En medio de la miseria, la higiene es imposible y, la falta de higiene es mortal para el recién nacido. (…) si a esto se añade el fatalismo que domina en las creencias populares y que envuelve nuestras masas en la atmósfera de una enervante indiferencia, en esa resignación silenciosa de los pueblos orientales; sin iniciativa, sin esfuerza por mejorar su condición, se explicará fácilmente que la muerte despedace a esos muchachos entregados al acaso. Están irrevocablemente condenados eso hijos del azar, que sus padres ven nacer sin placer y ver morir son dolor (sic.)” Augusto Orrego. La cuestión social. Editorial Barcelona, Santiago (1897). 33-34p.

“La sociedad chilena está constituida, en forma esquemática, más o menos por clase alta, media y baja. La clase alta cuando le va mal, desciende a la media; la media, cuando le va mal, se transforma en clase baja, y la baja, desciende a una capa que nunca había sido estudiada, que llamamos la capa animal. Pues bien, esta capa animal, que no tiene acceso ni a la educación ni a la salud, porque la educación se tiene acceso cuando alguien lo lleva; por muchas escuelas que haya en la comunidad, no se va a ellas si no lo lleva el padre o la madre o alguien. Bien, conformado este grupo de capa animal, este menos en situación irregular, cuyos padres son exactamente iguales a él, y aún están más destruidos a medida que van cayendo en la escala, estos no dejan de tener hijos y han sobrevivido, desgraciada o felizmente, a la etapa de la mortalidad infantil. En la actualidad, hay en Chile sesenta y cinco mil menores en esta situación, que viven en un estado verdaderamente animal; es decir, el hombre primitivo lo tenemos en pleno centro de la ciudad. Porque a estos niños ni siquiera se les entiende el idioma, no se les puede, por lo tanto, dar trabajo.” Coronel Vicuña. Acta secreta 112 de la sesión de la Junta Militar de Gobierno para la creación del Plan Nacional de Menores, 15 de abril de 1974. Biblioteca del Congreso Nacional.

“No, yo nací para ser conductor de perros, tal vez, para hacerles una revolución a ellos en contra de los hombres, al fin de cuentas los hombres los encadenan y los matan de hambre para que se tornen fieras paseándose en las noches por los jardines y las arboledas, a los hombres es a quienes deben odiar y no a mí, pero a mí tal vez no es que me odien sino que me desconocen, por eso huyen, por eso aúllan, es que están asustados, es decir intrigados, no me desconocen totalmente, pues comenzarían por echárseme encima y morderme, no, me huelen sospechosos, murmuran aullando suave, teniendo sus buenas dudas, algunos ha habido que me han dado el hocico en la mano, se me han apretado a las piernas y entonces, roce con roce, les salta la rareza, me miran profundo, enojados y ofendidos o más bien admirados, profundamente admirados, y se van aullando, muertos de desesperación y de fascinación, seguro que después de toparse conmigo los pobres no habrán podido dormir en toda la noche, lo malo es que no les he seguido viendo, cuando alguno me ha aullado patéticamente debí ser más vivo que él y estar frecuentándolo durante días y días hasta que me cogiera confianza y me cobrara amistad, hasta que viera que yo no era un disfrazado superficial ni un mentiroso, sino un ser verdadero como ellos, lo único que más desgraciado, lo único que con más mala suerte, pues que sólo soy la mitad de ellos y mitad de hombre, además, ¿no crees tú que es una buena mezcla, no crees tú que a lo mejor yo, que me creo tan abandonado y desamparado, tengo una fantasía y una gran realidad en mis patas de perro? ¿No crees tú?

Sí, Bobi, le dije, a lo mejor el destino te ha enviado a esta tierra como un portador de noticias, de buenas y maravillosas noticias para los admirables perros (…) el caballo no nació para ser esclavizado por el hombre, algún caballo alguna vez lo supo y se rebeló, ya esto fue contado por la boca anónima del pueblo y por algún escritor del pueblo, el perro no nació para ser atado con cadenas y encerrado entre rejas y barrotes, tú te has dado cuenta de ello y te has rebelado, eres débil y fuerte al mismo tiempo y procedes sin pensarlo dos veces, como los iluminados y los héroes, pero los hombres rechazan tu protesta y los perros, lo que es doloroso y sorprendente para ti, la rechazan también y proceden como si eligieran a su esclavizador, pero no te das por vencido, no tienes por qué darte por vencido, ya que para esto fuiste creado, para no darte por vencido, para vencer en la vida, Bobi, y tú eres la vida, por eso te niegan y persiguen ellos, seguramente, porque ellos son la muerte, ellos son los hombres de la muerte, sus inquilinos, sus clientes, sus asalariados, y si te ven pasar suelto por la calle es su perdición y su segunda definitiva muerte, por eso te cogen y te golpean, que es un modo de suprimir poco a poco, te encarcelan, te amarran al muro y a la humedad, te insultan, pero antes tapian tu boca para que no puedas respirar, para que ellos mismos no puedan escuchar que estás respirando, que estás respirando vida y no muerte como ellos, entonces envían a sus hombres, a sus botas, a sus fierros, a sus lenguas, a sus guantes, el guante te golpea y te acaricia, te hiere primero y después te enjuga, te dibuja una herida con puñal y con bala y después te la cura minuciosamente para iluminarla como hacía tu padre con la linterna en la oscuridad”. Carlos Droguett. Patas de perro. (1965). 126-128p.

    

“Es un hecho aceptado que todo sólo puede ir de mal en peor. «El futuro no tiene porvenir» es la sabiduría de una época que ha alcanzado, bajo su aire de extrema normalidad, el nivel de conciencia de los primeros punks. (…) Ya no hay que esperar —una mejoría, una revolución, el apocalipsis nuclear o un movimiento social. Esperar más es una locura. La catástrofe no es lo que viene, sino lo que está aquí. Nos situamos desde ahora en el movimiento de colapso de una civilización. Aquí es donde hay que tomar partido”. Comité Invisible. La insurrección que viene. (2007). 

“Tienen una última oportunidad de no traicionarse, de vivir, finalmente. Es la oportunidad de abandonar el barco. En cierto sentido, es nuestra última oportunidad. Un mundo que se dirige hacia el precipicio quiere asegurarse de no ir solo. Quiere arrastrarnos a su carrera hacia el abismo. Hará cualquier cosa para impedir, para aniquilar, cualquier secesión social. Sin embargo, ésta es la única aventura a la altura de la vida que está abierta para nosotros, en este momento. EL CAOS SERÁ NUESTRA HUELGA GENERAL.” Tiqqun. Aún tenemos edad para desertar. 2001.

Revolver el gallinero en esta ciudad donde un mar de luz pareciera devorarse los cerros, en estos desiertos que permiten florecer entre las áridas estepas de la desolación. Mientras las rastreras invocan a las transportadoras de vida, que viajan entre los jardines de brotes arrancados por la catástrofe abandonada. Enfrentamos tiempos de convulsiones y las jovialidades parecieran ser absorbidas por la fuerza del capital, ventoleras de apatía van convirtiendo sus cuerpos en las próximas municiones del abatimiento. Las generaciones cambiaron, quizás nos perdimos en las teorías y fuimos absorbidos a las ucronías de la ansiedad. Quizás las alternativas estaban en el desarrollo de la técnica y la práctica, de manera zarpada, invocar los poderes oxicortes, sumergirse en las artes marciales, manejar maquinaria pesada, disolverse en la programación, cavar trincheras, defender las aguas.


[1]     La Ley 19.532 creó el régimen de Jornada Escolar Completa Diurna, con el objetivo de secuestrar los flujos joviales e insertarlos en modelos de producción específicos de las nuevas necesidades laborales, con el fin de pavimentar los caminos de la subcontratación, las concesionarias y la precarización de la vida cotidiana.

[2]     “Los 2.071 casos de vulneraciones graves de derechos contra los niños constatados por la PDI se desglosan en 432 maltratos por parte de adultos, 1.265 maltratos entre pares, 53 maltratos por parte de familiares al interior de los recintos, 123 abusos sexuales cometidos por adultos y 187 abusos sexuales cometidos entre menores. Todo esto en apenas un año (2017). (…) es posible afirmar que en el 100% de los centros que administra el Estado, a través del Servicio Nacional de Menores, se han cometido –de manera permanente y sistemática- acciones que lesionan los derechos de los niños, niñas y adolescentes”. (…) Una investigación de CIPER de 2016 constató como los fármacos se suministran sin ningún control a los niños y adolescentes del Sename, muchas veces como paliativo para contenerlos. La atención psicológica y psiquiátrica que acompaña esa medicación era prácticamente inexistente. Nicolás Sepúlveda y Juan Andrés Guzmán. El brutal informe de la PDI sobre abusos en el Sename que permaneció oculto desde diciembre. CIPER, 2019. [https://www.ciperchile.cl/2019/07/02/el-brutal-informe-de-la-pdi-sobre-abusos-en-el-sename-que-permanecio-oculto-desde-diciembre/]

[3]     “El carácter destructivo es joven y alegre. Porque destruir rejuvenece, ya que aparta del camino las huellas de nuestra edad; y alegra, puesto que, para el que destruye, dar de lado significa una reducción perfecta, una erradicación incluso de su propia situación y condición.” Walter Benjamin. El carácter destructivo.

[4]     “Ya ni siquiera podemos ver dónde empieza una insurrección. Sesenta años de pacificación, de suspensión de las convulsiones históricas, sesenta años de anestesia democrática y de gestión de los acontecimientos han debilitado en nosotros una cierta percepción abrupta de lo real, el sentido partisano de la guerra en curso. Es esta percepción la que debemos recuperar, para empezar.” Comité Invisible.  La insurrección que viene. 2007.

[5]     “Las exposiciones de los participantes en una sesión de la Junta de Gobierno en abril de 1974 en torno al problema de los «menores en situación irregular» da varias claves respecto al régimen de enunciados con el que los militares abordan la infancia vulnerable. En el acta de la sesión, el coronel de Carabineros Vicuña, del Consejo Nacional de Menores, presenta el problema de forma extremadamente amplia, señalando que «hay en el país, más o menos, seiscientos cincuenta mil niños en situación irregular cuando no tiene acceso seguro a determinados bienes que proporciona la comunidad, como lo son la cultura, educación, salud, e incluso, una alimentación adecuada» (…) Según el coronel Vicuña, que actuaba en políticas públicas con menores antes del golpe, «al ser llevado a los hogares de menores, empieza para el niño el verdadero futuro, que es encontrar un padre sustituto, que es el Estado». Jorge Pavez Ojeda. Los imbunches de la dictadura: El fundamento sádico de la dominación neoliberal. 357-358p.

[6]     “Cuantos niños más tienen que morir o ser dados en adopción por la mafia llamada sename del 100 por ciento 10 son niños infractores de la ley 10 vulnerables y el 80 por ciento quitados injustamente a sus familias Aprovechándose de su falta de recursos e ignorancia tengo pruebas de ello por favor vean por esos niños violados vulnerados en sus derechos al ser alejados de sus familias injustamente se que las pensiones son indignas que el sueldo mínimo es una miseria que la salud y educación es una mierda pero son niños inocentes en manos de asesinos de la infancia los niños son el futuro ayudenlos tengo mucho material y pruebas llega navidad y muchos niños injustamente no podrán estar con sus madres y familia entre ellos mi hijo autista con epilepsia que tengo todos los papeles médicos y que ellos niegan su epilepsia y tienen sin su medicamento es una vida son muchas vidas pidiendo auxilio a gritos ayudemos los niños no más niños muertos no más niños traficados para órganos no más niños dados en adopción teniendo familias no más sename.Jennifer. 14.12.2019.

[7]     “El juego comienza en una isla, cien competidores se suman a la partida, y solo uno permanecerá con vida. El objetivo del juego es hacerse con armas, construir fuertes y abatir al resto de jugadores. La tormenta lo pondrá todavía más interesante: el espacio de juego será cada vez más reducido, haciendo que los jugadores dispersos vayan encontrándose.” ¿Qué es Fortnite? Guía básica para padres. [https://empantallados.com/que-es-fortnite/]

[8]     Natalia Pérez Vilar. De la biopolítica al necropoder: politizar la vida y generar la muerte en el contexto del orden mundial actual. 2020. En: Patricio Lepe-Carrión, Luis Martínez Andrade y José Manuel Meneses (coord.) Chichitlalhuiliztli, racialización y cacería humana: Ensayos sobre necropolíticas en América Latina. Ediciones Universidad de la Frontera, 2020. 215p.

[9]     “Necesitamos la historia, pero la necesitamos de otra manera a como la necesita el holgazán mimado en los jardines del saber.” Friedrich Nietzsche. Sobre la utilidad y los inconvenientes de la historia para la vida.

[10]    Marco Antonio León. Construyendo un sujeto criminal: Criminología, criminalidad y sociedad en Chile. Siglos XIX y XX. 32p.

[11]    Daniel Palma. Ladrones: Historia social y cultural del robo en Chile, 1870-1920.  

[12]    Ibíd., 56p.

Autor: colapsoydesvio

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